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Martes 20 de Julio de 2010 00:11 |
El proceso judicial que involucra al jefe de Gobierno Mauricio Macri con una red de espionaje ilegal que funcionaba en el seno de su administración golpeó la unidad que, con matices, mantienen los bloques de la oposición en la Cámara de Diputados de la Nación. Es que si bien este grupo aunó posiciones en temas como la reforma del Consejo de la Magistratura, la regulación de los decretos presidenciales y la restricción de los superpoderes, en esas y en otras cuestiones que no llegaron al recinto hubo una clara diferenciación entre los bloques mayoritarios y los de centroizquierda. En este último sector se enmarca el interbloque de 11 diputados que se define con ese mote (donde están Proyecto Sur, Libres del Sur, Solidaridad e Igualdad y Diálogo por Buenos Aires), a quienes se agregan de a ratos los 6 socialistas (tan unidos como orgánicos), los 5 del Gen (aunque con diálogo cercano a la UCR) y los 3 del Frente Cívico. El casi Macri agrandó la distancia entre estos dos bandos: mientras la UCR, el Peronismo Federal y la Coalición Cívica prefieren que la furia opositora se restrinja a la Comisión Investigadora de la Legislatura porteña, el resto está dispuesto a pedir la cabeza de Macri. La postura de la Coalición Cívica la lideró el diputado nacional Adrián Pérez, oriundo de la provincia de Buenos Aires pero elegido por Carrió para competir en Capital Federal.
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