Cuenta Isabel Allende en su “País Inventado”, que al final de un discurso, un joven le preguntó qué papel jugaba la nostalgia en sus escritos a lo que ella no pudo contestar y hasta sintió que le faltaba el aire. Hasta ese momento, la escritora chilena, no había caído en el hecho de que la nostalgia era el ejercicio constante de añoranza que le hacía escribir sobre sus raíces y sobre el recuerdo que tenía de cada lugar que había sentido y llevado en su vida. Algo parecido, salvando las distancias, me pasa a mí y supongo que a muchos de los que vivimos lejos de los lugares que nos vieron nacer, crecer, enamorarnos, sufrir, trabajar, hacer amigos, etc, etc. Tartagal, para mi, es mi tierra, aunque haya nacido en Salta Capital y haya vivido mis primeros años en otro lugar. Tartagal es mi lugar allá donde voy. Durante largos años alimenté mis sueños allí, conocí a los mejores amigos a los que uno puede aspirar y sobre todo me sentí parte de muchas familias que me brindaron y siguen brindándome afecto a pesar de la distancia. Quizás extrañar no sea una cosa tan agradable, pero sé que añorar me ayuda a llevar conmigo un pedazo de mi suelo, a rememorar épocas pasadas porque sé que retroceder en el tiempo también sirve para avanzar. Estoy a casi 14.000 Km. de distancia, pero jamás me sentí distante de esa ciudad de mis grandes afectos. Mi esposo, madrileño de pura cepa, también aprecia Tartagal y a mis amigos, que son los suyos. Y mis hijos, Alex y Jana, saben que en algún lugar, “por encima de los aviones” (como ellos dicen), está ese sitio que mamá quiere y donde están esos tíos del corazón. No hace falta dar tantas razones, pero creí que era necesario decir todo lo que significa Tartagal para mí. Añorar también me sirve para escribir poesías, como una exaltación de sentimientos, con nostalgias por los que están lejos, con dolor por lo que pasa y no puedo remediar, con pena por alguien que ya no vuelve, con angustia muchas veces por ver cómo se postergan las ilusiones de un pueblo que quiere crecer y con rabia por aquellos que juegan con el futuro de todos. En fin, pero existes Tartagal, y eso ya es mucho! Marcela Domínguez. Madrid. (Fotografía gentileza de Moisés "Paco" Viruez)
Dedico esta poesía a todos mis amigos a los que adoro, al pueblo de Tartagal que tanto me ha dado y a todos los que creen que es posible un mañana sin miedos. “Sentimientos” es una poesia que escribí hace muchos años aquí en Madrid y que salió publicada en la Antología 2007 de la Editorial Nuevo Ser. Es mi humilde manera de rendir homenaje a la gente que quiero tanto y decir: FELIZ CUMPLEAÑOS TARTAGAL!!! SENTIMIENTOS Un perfume a lapachos sigue mi rumbo y aunque intento no pensar en lo que siento, y me pierdo cada vez más en el mundo, me sumerjo mas y mas en los recuerdos.
Quién pudiera conocerte, tierra mía, para saber que en vos no hay misterios, sos tan clara, estás tan viva, que si te dañan, no lo entiendo, porque duele a la distancia verte herida, y saber que hasta quieren derrumbar tus cimientos. Ya sabes, por esas cosas de la vida, elegí este lugar que no es tan ajeno, aquí voy construyendo día a día aquello que hasta hace poco era un sueño. Si, aquello que tiene nombre de familia y que empecé a soñarlo en tus calles y en tu suelo.
No creas que no se sufre en las mañanas cuando descubro que no es el mismo sol el que veo, te busco incansable a través de la ventana que solo ve montañas de cemento, Madrid no tiene ese duende que salta como loco en carnaval en los febreros.
Tartagal, tierra de poetas y cantores que un día te encontré y ya no te pierdo, sos mi gran amor de los amores te siento muy mía, estás muy dentro.
Marcela 17-10-06
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