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Pensar un proyecto de Argentina entre la Estética y la Política. Escribe la Licenciada Melina Chávez.
Se cumplen hoy 193 años de la declaración de Independencia y nuevamente nos enfrentamos a las encrucijadas del país: pasado, presente y destino: tan cuestionado como nunca antes. Los tiempos que vivimos, tan cercanos al Bicentenario, crispan aún más nuestra conciencia nacional – comparando, claro, esta etapa con el brillo del Centenario. ¿Cuáles son las condiciones en que el país accedió a su autonomía, cuáles las internas como condicionantes de la soberanía, su ubicación en el concierto internacional y cómo estas variables se traducen en diferentes expresiones estéticas?
Los “revolucionarios”. Por qué fue necesaria una Declaración de la Independencia después de la Revolución de Mayo. El 25 de Mayo implica un cambio de rumbo en las reglas del juego político. La prisión del Rey de España no sólo da lugar a la oportunidad de nuestra incruenta Revolución, sino que también marca un inicio de nuevas formas de gobierno, obviamente republicanas, que desembocarían en un poder basado en la soberanía popular. Entonces, el 9 de julio se asocia con el corte del vínculo con la Corona de España tanto como con un intento de plantear el nacimiento de la Argentina como “república” (cosa pública) y todo lo que ello implica. El famoso Congreso de Tucumán intenta también un tratamiento de los proyectos revolucionarios de varias provincias y sus caudillos. Por ejemplo, todo el Litoral estaba bajo la influencia de Artigas. San Martín, en medio de “su” guerra exige la reafirmación del 9 de julio y propone la liberación de los esclavos negros (sin olvidar la ansiedad de los indios sometidos a servidumbre). Belgrano y Vieytes, tan lúcidos, observan que el “problema” no radica en la proclama de la Independencia sino en la transformación del orden colonial, que, obviamente, no apoyaba la clase alta y explica el rechazo que sentía por Güemes y Artigas. Estamos ante un complejo escenario, ya que si hablamos de clases y castas, nuestros revolucionarios pertenecen a sectores dominantes de la sociedad, pero tienen una clara idea y conciencia de la necesidad de una nueva organización y “modernización” de las relaciones sociales. Baste como ejemplo la figura de Che Guevara en el siglo XX, perteneciente a una familia de élite y el mayor movilizador de masas que hayamos conocido en nuestra historia latinoamericana, que llega a convertirse en ícono indiscutible de los sectores populares.
Estamos ante una realidad de Argentina con tradición monárquica tratando de “virar” hacia un proyecto republicano. En síntesis: la ruptura es total desde el punto de vista político y muy fuerte la tensión entre los proyectos monárquicos y republicanos. A pesar de ello, tenemos un verdadero motivo de sorpresa: en ese momento prácticamente todo el mundo era monárquico (salvo Estados Unidos), pero nuestros intelectuales-políticos, miraban hacia Europa y toda Hispanoamérica pudo concretarse como República. Pero sin apuros… que no se transforman tales prácticas de un día para el otro, ni el orden social, ni mucho menos el económico. Seguramente no les sorprenderá que las grandes disputas estaban relacionadas con los negociados con la banca extranjera y el reparto de tierras (¿les suena tan lejanos estos temas?).
En Estados Unidos también hubo luchas por las tierras. Inglaterra también tenías luchas intestinas, igual que los republicanos y los monárquicos en Francia. No es una peculiaridad argentina, sino un fenómeno mundial de desarrollo de un sistema liberal capitalista, íntimamente relacionado con el mercado y el control sobre la mano de obra. Dadas las características del sistema económico de la época, era lógico que la Argentina desarrollara la actividad agraria. Después se negociaría. Pero no perdamos de vista que la Argentina fue uno de los países precursores en política de endeudamiento externo con el empréstito Bahring en 1824, emblemático porque de un millón de libras esterlinas que nos prestaron, no llegó al país ni la mitad, y llegaron en forma de letras de cambio y papeles que terminaron en papel moneda argentino. Hay una relación subordinada que nace de muy temprano en la Argentina. Ese es el motivo de esta columna. Este es un momento para pensar qué queremos como comunidad. Si es verdad que cuando uno dice Independencia dice Argentina o si la pensamos como un momento mítico, de fundación. Una nación es una comunidad. Para eso hace falta un proyecto. Si me permite el director de este espacio, seguimos mañana el planteo de temas socio-político-económicos hasta llegar a su relación con la creación estética. Lic. Melina Chávez. La ilustración de esta columna pertenece al material gráfico publicado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el año 2.007.
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ojala que podamos debatir esta y muchas otras cuestiones, como por ejemplo el bicentenario lo celebra buenos aires o nosotros? en el 2016 quien debe festejar? el argentino celebrará hasta todas las fechas que se digan que hay que festejar. sera que esto nos caracteriza espero que no...
saludos profe
de: Jorge Luis