De las miles y miles de argucias que se han dado en estos últimos tiempos para justificar actos poco decorosos, se podrían rescatar frases como “la culpa es tuya”, “que se investigue, yo estoy tranquilo”, etc, etc Entre todas ellas, se incluye con mucha facilidad, la palabra “dignidad”. La usaron en todos los bandos, la pintaron de todos los colores políticos, pero parece ser, que muchos, a tenor de los últimos y vergonzantes hechos en Tartagal, no saben muy bien lo que significa, aunque se empeñen en hacérnoslo creer. Vamos a intentar ser benevolentes y pensar que se les ha olvidado, pero creo que la dejaron tirada en un cajón sin regreso, tiene gripe A, está afectada de dengue, se la llevó un alud, la aplastó la inseguridad, no la dejaron pasar los piqueteros en la ruta, la escarcharon en una oficina del estado y finalmente se murió de depresión. Para los que no lo saben, DIGNIDAD viene del latín dignus, lo que es merecedor de respeto. No es el parecer, sino el SER y si la perdemos, nos despojamos de lo más profundo que nos hace ser dignos, nos quedamos desnudos y quizás, no hay nada capaz de reemplazarla. Un pueblo merece respeto precisamente para no quedarse desnudo y esto es lo que no son capaces de entender quienes proclaman la DIGNIDAD como valor solo de palabra y no de hecho. Y ahí reside el error: pensar que todo es fácil de manejar, que todo puede ser “objeto de uso”. Y NO!!!! Un pueblo como Tartagal, siempre olvidado en la mayor parte del año por las autoridades y recordado en épocas de proselitismo, merece ser DIGNO!!!!! A los que nos duele esta tierra, nos duele mucho mas saber que hay gente honesta en las instituciones, con vocación de servicio, que se ve empañada por el accionar de quienes mandan. Nos duele pensar que hay personajes que dicen amar este suelo y buscan ocupar un puesto y “todo pa mi”. A los hechos me remito. Hace unos días leí en un folleto algo sobre las prioridades para un desarrollo sostenido. Fijaban como una de las prioridades, el fortalecimiento institucional. Y decía: “La corrupción, la falta de Estado y el mal gobierno favorecen el fracaso de las sociedades. No hay posible desarrollo sin estado de derecho, sin seguridad jurídica, sin una economía de mercado, sin políticas tributarias eficaces, sin una transparencia que ahuyente la sombra de la corrupción y sin una sociedad civil activa. Las instituciones son la arquitectura necesaria sobre la que levantar el progreso y el desarrollo”. Esto se cumple como plan para salir adelante?? No será que como está siempre hecho a medias, nos quedamos medios desnudos?? Y ahí la dignidad queda a medias. Habrá que pensar bien a la hora de votar, de elegir a alguien para que nos represente dentro y fuera de la ciudad, alguien de quien podamos sentirnos orgullosos, alguien con quien fortalecer la institución municipal. Cuando leemos los periódicos de tirada nacional cómo se mata al mensajero (léase periodistas de TN), cómo se manipula desde los estamentos jurídicos, se ve como que la dignidad se escapa, deambula sin cuerpo. Si la encontramos, cuidémosla. En estos tiempos de penurias políticas, de manoseo constante de lo digno, es un bien escaso.
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