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Miércoles 06 de Enero de 2010 23:39 |
Nuestros representantes deberán preparase este año para dar un debate maduro y constructivo en torno de temas que son inevitables para la ciudad y sus habitantes. Transporte, tránsito, tarifas, servicios públicos, publicidad de los actos de gobierno, planificación urbana, salud y educación son necesidades imperiosas de afrontar para definir políticas activas de un estado municipal que debe definirse como un controlador de los servicios que recibimos , eficaz en los que brinda y ser el más celoso guardián de la institucionalidad.
El transporte necesitamos reglas claras y firmes ya que muchas, sino todas las concesiones de las líneas urbanas, están con una prorroga tácita donde la ampliación de los recorridos se hizo de forma casi automática con la llegada de nuevos barrios que habilitaba la provincia con casas del Instituto de la Vivienda. Los servicios de alquileres de auto con chofer o remises no tienen la eficacia del inicio y se ha convertido en un transporte público que circula casi sin seguridad para los usuarios. Por su lado el tránsito deber ser ordenado de una manera eficaz, donde un municipio famélico de respeto debe hacer cumplir las reglas vigentes y convertirse en un órgano orientador e inexpugnable para salir invicto en cada batalla que inicia un conductor perturbado que esta acostumbrado a que lo comprendan cada vez que viola una norma de transito y debe pagar por la infracción cometida. Aquí también vale la pena recordar que no está conformado el Tribunal de Faltas del Municipio, aunque su presupuesto fue aprobado en el ejercicio 2009.
Los servicios públicos de Tartagal se brindan de una manera casi normal, y el cobro de la taza tiene un alta eficacia desde el día en que comparten la misma boleta con el servicio de energía eléctrica que distribuye EDESA. Aquí es donde es donde el reclamo de un municipio independiente del partidismo debe vigilar por los derechos de sus contribuyentes. No escuchamos a nuestro representante que se pusiera firme para revertir la deficitaria entrega de energía, al menos que repitiera el volumen de su reclamo como lo hacía cuando era legislador provincial. Es difícil que lo haga ya que pudo ubicar a dos “punteros políticos” como empleados en la delegación local del Ente Regulador de los Servicios Públicos. La planificación urbana es una deuda histórica de todos los que ocuparon el cargo de intendente de Tartagal y Leavy no la saldó todavía, ni siquiera en una pequeña parte. Si bien salud y educación son responsabilidades primogénitas del estado provincial, no debemos desviar la mirada hacia la capital cuando desde la ciudad se pueden desplegar políticas que apuntalen las decisiones que se tomen desde los ministerios respectivos. Los municipios se encargaron de “administrar” los recursos que se destinaron para las refacciones de las escuelas. Las obras las hicieron las cooperativas conformadas por ex piqueteros, los mismos que también fueron su avanzada política cuando tuvo que enfrentar el juicio político. En salud hay centros barriales que están fuera de la cobertura provincial y el municipio podría volver a hacerse cargo de los contratos de los profesionales médicos que trabajaban con el aporte de nuestro erario. En el dengue, o la lucha contra su vector, ha sido la mayor vergüenza del 2008 en el municipio administrado por su actual intendente; aunque ha gozado de algunos “amigos” que supieron apañarlo, además de la buena fortuna que nos acompañó mas allá de la lamentable muerte de un hombre a causa del dengue hemorrágico. Por suerte apareció un puñado de empresarios y vecinos como la Multisectorial que tomo el mando en la guerra contra el Aedes Aegytis. Si el dengue vino para quedarse como dijo la ex ministra de salud, sería positivo que el municipio delinee una política de estado en torno a esta cuestión. Podría incluir a la planta permanente al personal capacitado que desde hace más de cuatro años viene desarrollando tareas de fumigación, manipulando insecticidas sin cobertura médica social y se han convertido en moneda corriente del toma y daca de la política partidaria más humillante. Por último y no por eso menos importante, es necesario exigir a quienes nos representan que se conserve vigoroso nuestro importante estado municipal, que se conserven independientes uno de otros aunque eso no significa que deban estar desconectados. Sobre la publicidad de los actos de gobierno, hago desde aquí un humilde llamado a la conciencia de Sergio Leavy, para que deje de subestimarnos como ciudadanos y comience a publicar el Boletín Oficial del Municipio, que no conoce la luz desde el día en que asumió como intendente y que nos lleva por un oscuro camino, donde no podemos ver siquiera una resolución de donación de pasajes a personas carenciadas.
Marcelo Torres
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